Adicciones sin sustancias

Autores: Zapico Segado, Belén; Postigo Dovao, Victoria; Conepción Alfonso, Paola; Mendoza Giraldez, Silvia; Santos Muñoz, María.

IMG 20170108 WA0048En la actualidad, cuando se habla de adicciones, de manera automática lo solemos relacionar con el consumo de ciertas sustancias ya sean químicas o drogas, tales como el alcohol, tabaco, cocaína…
Pero la realidad se presenta bien distinta; ya que el concepto de adicción lo podemos asociar a conductas y/o comportamientos, que en función de la fuerza, y el dinero que se invierta, entre otros factores, puede convertirse en perjudicial llegándose a convertir en una adicción. Hablamos por ejemplo de la adicción al juego (ludopatía), a las compras, al sexo, a internet…
Y, ¿sabemos de lo que se trata dicha conducta adictiva?
Podríamos decir que una conducta se convierte en adictiva cuando la persona que la ejerza deje de tener control sobre sus propios actos, pasando así dicho control al “objeto que se desee” privando al sujeto de su capacidad de decidir cuánto tiempo y dinero invertir en el objeto o conducta.
Por tanto, se podría hablar de ésta desde el momento en el que una conducta se vuelve predominante en el día a día de una persona, convirtiéndose en el eje central de la vida de éstas mismas, privándoles de este modo a actuar libremente y en casos extremos puede incluso apoderarse de la identidad de cualquier individuo. Así, una persona adicta a los juegos de azar es etiquetado antes como ludópata que como el rol que ejerce su vida privada ya sea hijo, o bien padre de familia.
Adicción al sexo (hipersexualidad):
La adicción al sexo es un comportamiento excesivo de la vivencia sexual. Aquí se considera tanto la frecuencia como el deseo incontrolado del sexo o la experiencia individual como algo presente.
Adicción a internet (ciberadicción):
La adicción a internet es el uso excesivo, problemático y patológico a internet a través de diversos dispositivos que interfiere con la vida diaria
Adicción a las compras (oniomanía):
El sindrome de compra compulsiva es un tipo de alteración del comportamiento por el cual una persona es incapaz de controlar sus tendencias e impulsos que le llevan a comprar. Esta adquisicion puede estar fijada en un determinado objeto oservicio, de forma que se tenga una tendencia irrefrenable a adquirir toda clase de zapatos o bolsos, por ejemplo, o puede estar asociada al hecho de comprar
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por comprar, sea lo que sea. Las personas mas expuestas a esta adicción son los jóvenes.
Adicción al juego (ludopatía):
Es en esta adicción en la que nos vamos a centrar a continuación, esta es considerada un problema psicológico que afecta a diversos aspectos de la vida (personal, familiar, laboral, social y económica).
Afecta a la capacidad de la persona para poder autocontrolarse y se le hace difícil decir ‘NO’ siendo incapaz de aplazar el impulso o deseo por jugar.
La persona afectada no tiene porqué necesariamente dedicarle tiempo a la conducta adictiva diariamente, ya que hay casos en los que se ha detectado dicha enfermedad en individuos que únicamente la practicaban los fines de semana o incluso una o dos veces al mes ya que estos, habían pasado por las fases que se consideran necesarias para diagnosticarla.
Fase de ganancia: Fase en la que se producen episodios frecuentes de ganancias, aumentando la frecuencia de la conducta.
Fase de pérdida: Fase optimista del jugador en la que decide apostar mayor cantidad de dinero, produciéndose pérdidas mayores.
.Fase de desesperación: Fase en la que la persona ha generado una gran deuda que le produce ansia por devolver el dinero, apareciendo el sufrimiento producido por la alienación familiar.
IMG 20170108 WA0049Consecuencias de la ludopatía:
La ludopatía produce consecuencias en la vida del sujeto que afectan tanto a su vida familiar, como al trabajo, produciendo problemas sociales, económicos, legales y, por supuesto, emocionales.
La realidad de Huelva:
Respecto al problema en la población de Huelva, en el pasado 2015 se trataron a 259 personas, de las cuales un 88,5 por ciento se trataban de adictos al juego patológico y el 11,5 por ciento restante a otras adicciones sin sustancia. Dentro de estas adicciones predomina el número de hombres sobre el de mujeres, siendo en la localidad 230 hombres los tratados frente a 29 mujeres.
El número de personas atendidas en el  Servicio Provincial de Drogodependencias y Adicciones en Huelva durante el primer semestre de 2016 por juego patológico ha sido de 26, de los cuales 21 son hombres y 5 mujeres; de estos 20 son residentes en la provincia y 6 en la capital. Además de esto, también han sido atendidos una mujer de la provincia por adicción al sexo, un hombre por adicción al trabajo; siete mujeres adictas a las compras; un hombre adicto al móvil, y seis personas adictas a internet.
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En cuanto al perfil general de la persona jugadora en Andalucía, la Junta ha indicado que es un varón adicto a juegos de azar, principalmente a máquinas tragaperras de edad media casi 40 en situación laboral activa que juega varias veces en semana y con problemas familiares y/o económicos.
Con relación a los jóvenes, el 25 por ciento presenta una tendencia del juego 'on-line', la cual muestra un incremento en la actualidad en toda Andalucía. Este porcentaje de personas navega más de tres horas al día por internet, sobre todo los del tramo entre 15 y 24 años; el 13 por ciento jugaba casi todos los días 'on-line' y el 3 por ciento había realizado apuestas el último año, según los datos de un trabajo de investigación de la Universidad de Sevilla titulado 'Uso y riesgo de adicciones a la nuevas tecnologías entre adolescentes y jóvenes andaluces', realizado a una muestra de 1.601 jóvenes de 12 a 34 años.
El papel del trabajador social
Los primeros pasos del profesional es la recepción y la acogida a la persona.
El trabajador social después de la recepción, la cual se basa en una entrevista inicial donde se recogen los datos de la persona, se llevará a cabo la acogida que es el primer contacto entre el profesional y el paciente, con el propósito de aproximarse a la demanda, conocerla y comprenderla, a la misma vez conseguir un vínculo entre el profesional y el demandante que el cual sintiéndose acogido tendrá mejor disposición para afrontar la problemática.
En esta primera toma de contacto es muy importante por parte del trabajador social generar empatía, establecer un vínculo terapéutico y motivar al paciente para que inicie el proceso.
En este proceso el profesional deberá crear un plan individualizado integral que contenga salud y auto-cuidados, psicopatología, adicciones, socio relacional, formativo laboral y de ocio.
Se deberá hacer un primer diagnostico social donde se investigarán las características del sujeto, la gravedad de la problemática, el modo en el que su entorno vive la situación y de qué modo son capaces de afrontarla, la motivación y si ha habido antes algún intento de acabar con la problemática.
A partir de los resultados de las evaluaciones se diseñará un plan personalizado e individualizado adecuado a la situación del paciente.
En este plan se deberán establecer los objetivos que se quieren cumplir consensuándolos con la persona, las actividades que se van a realizar y los recursos necesarios.
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Una vez diseñado el plan se iniciará el proceso de intervención donde se pondrán en marcha la metodología, las estrategias y las actuaciones específicas, y la implicación de los recursos que sean necesarios para el tratamiento.
El desarrollo del plan incluye el seguimiento y la evaluación continua para poder hacer modificaciones dependiendo de cómo vaya el desarrollo del paciente.
La intervención familiar es muy importante a la hora de llevar a cabo el proceso.
Por último uno de los aspectos que también es importante es que el trabajador social se coordine con los recursos disponibles para que el tratamiento sea completo.

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